Historias
Observando a la gente te puedes inventar mil historias.
"Después de una cena en el Burguer de la Rambla y un cubata en la Ovella Negra, deciden irse para casa de él, que sus padres no están y hay que aprovechar. Caminando hacia la parada del bus, ve a una chica que le gusta, que está buena, y se la queda mirando sin disimulo. Ella, airada, le dice que si tanto le gusta, que ya sabe, que no lo retiene. Que ya está harta de que la trate de esa manera, que si ya no le gusta que se lo diga claramente, etc. Él le dice que está bien, que cuando se pone así ni la quiere ni nada, que le repugna más que otra cosa. Siguen caminando separados, cada uno por un lado de la Rambla, sin dirigirse ni una palabra. Cuando llegan a la parada del bus, ella ya está más que arrepentida e intenta pedirle perdón. Pero él es un tío muy duro y no se va a subyugar así como así. Ella ruega, solloza, llora con lágrimas como puños, incluso llega a golpearle en el pecho porque ni siquiera la mira. Él, totalmente impasible, dirige la mirada al infinito, sin prestarle mucha atención a la crisis de histeria de la chica. Entre empujones, la obliga a meterse en el bus. Se sientan, primero él y después ella en sus rodillas, aún llorando".
Después de esto, yo pensé que igual la chavala estaba mal de la cabeza o algo así, que realmente tenía un problema psiquiátrico, qué sé yo. Pero tuvo un final feliz (¿?), al bajarse del bus iban bien amarraditos por la cintura.
También imaginé la historia de un compañero al que nunca he visto. Un hombre de voz triste, que rezuma melancolía a cada palabra que suelta. Igual la escribo algún día y se la regalo. Le regalaré la historia de su vida jamás vivida. Seguro que le hace gracia.
"Después de una cena en el Burguer de la Rambla y un cubata en la Ovella Negra, deciden irse para casa de él, que sus padres no están y hay que aprovechar. Caminando hacia la parada del bus, ve a una chica que le gusta, que está buena, y se la queda mirando sin disimulo. Ella, airada, le dice que si tanto le gusta, que ya sabe, que no lo retiene. Que ya está harta de que la trate de esa manera, que si ya no le gusta que se lo diga claramente, etc. Él le dice que está bien, que cuando se pone así ni la quiere ni nada, que le repugna más que otra cosa. Siguen caminando separados, cada uno por un lado de la Rambla, sin dirigirse ni una palabra. Cuando llegan a la parada del bus, ella ya está más que arrepentida e intenta pedirle perdón. Pero él es un tío muy duro y no se va a subyugar así como así. Ella ruega, solloza, llora con lágrimas como puños, incluso llega a golpearle en el pecho porque ni siquiera la mira. Él, totalmente impasible, dirige la mirada al infinito, sin prestarle mucha atención a la crisis de histeria de la chica. Entre empujones, la obliga a meterse en el bus. Se sientan, primero él y después ella en sus rodillas, aún llorando".
Después de esto, yo pensé que igual la chavala estaba mal de la cabeza o algo así, que realmente tenía un problema psiquiátrico, qué sé yo. Pero tuvo un final feliz (¿?), al bajarse del bus iban bien amarraditos por la cintura.
También imaginé la historia de un compañero al que nunca he visto. Un hombre de voz triste, que rezuma melancolía a cada palabra que suelta. Igual la escribo algún día y se la regalo. Le regalaré la historia de su vida jamás vivida. Seguro que le hace gracia.

1 Comments:
Tengo un amigo al que su novia siempre le decía eso: "¿Te gusta? Pues vete con ella si es lo que quieres..."
Mi amigo dejó de mirar a las chicas, pero ella le decía: "¿Has visto a esa chica?" - "¿a quien?" - "A esa chica. ¿te gusta, verdad?"
Cuando mi amigo contestaba que si, ella le decía "Pues vete con ella, si es lo que quieres".
Cuando mi amigo contestaba que no, ella le decía "¿Por qué me mientes?, ¿porque te gusta? Pues vete con ella, si es lo que quieres"...
Finalmente, ella le dejó a él después de tres años por un chavalito que conoció en un gimnasio al mes de apuntarse.
Publicar un comentario
<< Home