24.10.04

The world is a vampire...

Y tenía razón.
A veces siento cómo la vida va bajando poco a poco por mi espina dorsal, pasa por la pantorrilla haciéndome cosquillas, recorre mis piernas hasta llegar al dedo gordo del pie y se mete entre las rendijas de las baldosas. Imagino que irá a parar al centro de la tierra, donde ángeles endemoniados trabajan por las noches, acarreando nuestros retazos de vida en carros de hierro, mareándolos. Los queman, eso les divierte. Bailan alrededor de fogatas, saltan por encima de ellas. Y maldicen la suerte que tenemos por estar aquí arriba, sin saber que a más de uno nos gustaría quemar la vida de los demás también. Chuparle la vida a gente que no debería existir, que no aporta más que cosas negativas, para poder estar más tiempo y aprender más cada día. Pero sólo nos queda hacerlo más intensamente, dormir menos para no perder tiempo.
No me llega el sueldo para corrector de ojeras.

1 Comments:

Anonymous Anónimo said...

Te sigo leyendo...
(Quizás seas demasiado vampira...)

12:03 p. m.  

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