Las situaciones arrastran.
No quiero decir que se deje llevar una por ellas. Es inevitable que un hecho determinado te lleve a otro. Por ejemplo, despertar en una cama ajena un domingo por la mañana y que un perro de 60 kilos, negro como la noche, te esté lamiendo los pies. O que alguien, que no sabe lo que es el sexo esporádico, te esté acosando durante meses, diciendo que eres el amor de su vida y blablabla, mientras yo vomito sin hacer demasiado ruido.
Entonces, estoy aquí ahora, pensando en todo lo que me ha traído. No diré que casi todo vino tal cual, demasiadas veces sabía lo que hacía. Y no se está tan mal...
No quiero decir que se deje llevar una por ellas. Es inevitable que un hecho determinado te lleve a otro. Por ejemplo, despertar en una cama ajena un domingo por la mañana y que un perro de 60 kilos, negro como la noche, te esté lamiendo los pies. O que alguien, que no sabe lo que es el sexo esporádico, te esté acosando durante meses, diciendo que eres el amor de su vida y blablabla, mientras yo vomito sin hacer demasiado ruido.
Entonces, estoy aquí ahora, pensando en todo lo que me ha traído. No diré que casi todo vino tal cual, demasiadas veces sabía lo que hacía. Y no se está tan mal...

9 Comments:
(..el padecimiento ha sido siempre nuestra mejor coartada, la que mejor finge exculparnos de cualquier acto...)
No, si casi no padezco, y menos en viernes.
¿Por qué los viernes me trastocan? ¿Por qué tantas ganas de todo? ¿Por qué aquí? ¿Por qué no allí?
hey, martina, qué moderada te veo hoy para estar el el blog de ovr... con todo lo que tuvimos que escuchar...
Lo mejor para las situaciones que arrastran y los anónimos es cogerlos de un pie. Después se gira y se gira con el propio ombligo como eje central y al cabo apuntando a Tegucigalpa se libera el pie cogido procurando haber dejado la ventana de la casa cerrada.
Conste que vivir así no es fácil.
Pero es divertido. Empiezas de nuevo cada quince días.
¿No es estimulante, que sesenta kilos de perro te chupen los pies?
Y los lunes ?
¿Cuánto me echas de menos?
Te veo la mar de feliz con tu rosa y tus cascos (y guapo, sí). De todas maneras, gracias por la buena intención de tu comentario, casi me lo creo.
Anonymous...
No le des más vueltas. Digamos que sé que no soy de tu agrado, o que no lo seré. Sólo te ahorro tiempo, decepciones, arrebatos...
Aunque te eche de menos.
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Es muy fácil el insulto desde el anónimo... aunque voy a dejar de meterme donde no me llaman.
Estoy de acuerdo con Melmoth. Los lametones de un perraco de 60 kilos como canto del gallo para levantarse son una gozada (sobre todo en domingo).
Yo sufría (igualmente agradables) los pisotones en mi cara de mi gato Misu.
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