Pobre niño. Fue un tipo lleno de imposibles. Consiguió que se votase ejecutar al rey (a favor, además), y al final se lo cargó una moderada contra la violencia. Ahí se quedó, chiquitito, después de pelear toda la vida contra las cadenas, con sus labios rojos y su bañadera. No somos ná.
Sí, pobre... Pero me pregunto qué enfermedad padecería para estar siempre metido en la bañera. ¿Le gustaba masturbarse bajo el agua caliente cual líquido amniótico? Aunque un pseudo-político capaz de dejar imprenta desde su bañera tiene mérito, sí señor. Entre paja y paja, deseos de muerte para el rey. Me resulta familiar...
Una misteriosa enfermedad de la piel, que los delirantes relacionan con sus relaciones con la francmasonería. Ya ve usted. Pero que conste que sólo le dio por la bañadera al final de sus días, después de renunciar a su acta de diputado.
5 Comments:
...Y Marat en su bañadera...
... sonriendo como si la muerte le sentara bien, sabiendo que el rojo sobre su piel le favorecía.
Pobre niño. Fue un tipo lleno de imposibles. Consiguió que se votase ejecutar al rey (a favor, además), y al final se lo cargó una moderada contra la violencia. Ahí se quedó, chiquitito, después de pelear toda la vida contra las cadenas, con sus labios rojos y su bañadera.
No somos ná.
Sí, pobre...
Pero me pregunto qué enfermedad padecería para estar siempre metido en la bañera. ¿Le gustaba masturbarse bajo el agua caliente cual líquido amniótico?
Aunque un pseudo-político capaz de dejar imprenta desde su bañera tiene mérito, sí señor. Entre paja y paja, deseos de muerte para el rey. Me resulta familiar...
Una misteriosa enfermedad de la piel, que los delirantes relacionan con sus relaciones con la francmasonería. Ya ve usted. Pero que conste que sólo le dio por la bañadera al final de sus días, después de renunciar a su acta de diputado.
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