Prácticas
Masturbación y soledad, siempre de la mano.
Una soledad física, más que del alma.
Deseando que las manos, los fluidos mismos no sean los propios tan sólo por comodidad.
Para no tener que retorcerse uno sobre sí mismo intentando llegar al punto infinito buscando el orgasmo.
Por la imposibilidad de montarnos a nosotros mismos hasta dejarnos insensibles las caderas.
Por la rapidez de los actos, no recreados durante el tiempo necesario para saciarnos.
Por la desidia; por los pliegues y recovecos tan conocidos y acostumbrados al tacto propio.
Soledad escogida en ocasiones. Obligada en otras.
PD: Tras una breve charla y una ducha rápida con (en la distancia, claro está, no vayamos a equivocarnos) F.
Una soledad física, más que del alma.
Deseando que las manos, los fluidos mismos no sean los propios tan sólo por comodidad.
Para no tener que retorcerse uno sobre sí mismo intentando llegar al punto infinito buscando el orgasmo.
Por la imposibilidad de montarnos a nosotros mismos hasta dejarnos insensibles las caderas.
Por la rapidez de los actos, no recreados durante el tiempo necesario para saciarnos.
Por la desidia; por los pliegues y recovecos tan conocidos y acostumbrados al tacto propio.
Soledad escogida en ocasiones. Obligada en otras.
PD: Tras una breve charla y una ducha rápida con (en la distancia, claro está, no vayamos a equivocarnos) F.

2 Comments:
Hay un ejercicio mental muy chorra. Intenta imaginar a las cientos de miles de personas que justo en ese instante están masturbandose también (contigo).
La hostia, ¿verdad? :)
Para un mal calentón, imagínate a la gran fantasía de tu vida cagando. Resultados garantizados.
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