Putas. Putas. Putas...
Realmente espero que el/la gran hijo/a de puta que idease los pantys esté ardiendo en el infierno mientras lo/la sodomizan miles de demonios ataviados con cinturones-polla cubiertos de espinas de acero impregnados en ácido sulfúrico de gran pureza.
Si a alguien se le ocurre un castigo más doloroso, por favor, será bien recibido.
Si a alguien se le ocurre un castigo más doloroso, por favor, será bien recibido.

5 Comments:
sorprendente la cantidad de escenas que le vienen a la cabeza con solo una pizca de odio...no me gustaría verterle un cafe encima por torpeza...
(si no le gusta este post creame que lo siento en el alma, no fue adrede.)
Jajajaja
Si el café me lo derramase encima yo misma, no me flagelaría, tranquilo.
Oracle, póngase unos pantys escurridizos, pero nada de pantalones encima, con falda incluida... Sabrá lo que es el odio en su estado más puro, descubrirá que el equilibrio emocional de una persona se puede quebrar por unas putas medias.
llámeme simple pero quien le pide que se ponga unos pantys??? a ver, a mi los leotardos me quedan francamente mal, pues (simple yo otra vez) va y no me los pongo...no dudo que me ayudaran a pasar este frío polar que nos azota, pero me asusta pensar en que pensarian ustedes de mi si me vieran llegar un día a mi blog con unos leotardos naranjas.
Falta una segunda horda de demonios por detrás, echando sal y vinagre encima cada vez que los otros sacan la polla cinturón con el ánimo alevoso de metérsela otra vez.
Sal y vinagre.
Tan de andar por casa, tan a mano.
Pobre inventor de los pantys. Que igual era un buen hombre o algo... Yo qué sé... Digo.
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